Gizonduz

Logotipo institucional euskadi.net
Menú de Navegación

Bienvenido bienvenida al Blog de la Iniciativa Gizonduz
Ongi etorri Gizonduz Ekimenaren blogera

Concienciación, participación e implicación de los hombres en pro de la igualdad de mujeres y hombres

Gizonen Kontzientziazioa, partehartzea eta implikazioa emakume eta gizonen arteko berdintasunaren alde

¡Pobres hombres!

Publicado el 22 noviembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

Miguel Lorente en su blog.; Autopsia

Pobres hombres que se ven amenazados en un ascensor, en sus casas o en las calles; expuestos a cualquier mujer desaprensiva que los acuse de acosarlas al subir o bajar en el ascensor, de maltratarlas en el hogar o de violarlas en la calle o en un portal.

Qué duro tiene que ser eso de la masculinidad para ir zafándose de las mujeres y conseguir que al final de cada año no sean ellos los acosados, ni los maltratados, tampoco los violados ni asesinados. Sin duda todo un ejercicio de habilidad y escapismo que les evita caer en las redes que las mujeres tejen con su perversidad, y luego les lanzan con su maldad para atraparlos.

Y qué sangre fría deben mantener para que, a pesar de todas esa presión y amenazas a las que están sometidos, luego se les vea caminar por las calles con decisión y determinación como si fueran suyas, simular que no sienten miedo en los lugares de ocio, y que incluso se divierten y disimulan para acercarse a hablar con sus agresoras potenciales en mitad de la fiesta. Y cuánto valor debe correr por sus venas para luego llegar al hogar y sentirse como si fuera un lugar tranquilo y seguro para ellos, cuando en cualquier momento pueden ser denunciados falsamente.

Ese vivir como si no pasara nada ante a amenaza de las mujeres debe ser duro y exigente, algo que sólo un hombre hecho y derecho es capaz de soportar.

Porque todo eso es lo que se deduce de los argumentos que recogen los estudios científicos, como el ICM de 2005, que muestra cómo la sociedad piensa que la mujer es responsable de la agresión sexual que sufre por flirtear (33% de la población lo piensa), por vestir sexy (26%), o por haber tomado alcohol durante su tiempo de ocio (30%), nada dicen sobre la responsabilidad de los hombres que agreden. Algo parecido a lo que lleva, tal y como recoge el Barómetro del CIS de noviembre de 2012, a que el 0’9% de nuestra sociedad manifieste que es “aceptable forzar las relaciones sexuales en determinadas circunstancias”, y que el 7’9% diga que “no es aceptable, pero que no siempre debe ser castigada esa agresión por la ley”, es decir, que debe quedar como un tema de pareja. Pero, ¡oh casualidad!, una pareja en la que el hombre impone su voluntad y viola, y en la que la mujer es violada y debe callar.Como si la fuerza y la posición de poder no formaran parte también de la relación.

El machismo ha creado el marco para presentar a las propias víctimas como responsables de la violencia de género en cualquiera de sus expresiones,especialmente en la violencia sexual. Esa es la razón por la que se cuestiona su conducta antes de ser violadas y por la que también se cuestiona después de haber sufrido la violación, porque toda forma parte de la idea que las hace culpables “por el hecho de ser mujeres”. Quizás por ello hasta las campañas institucionales ante las fiestas de los pueblos y ciudades lanzan mensajes a las mujeres sobre lo que deben o no deben hacer para evitar las agresiones sexuales, mientras que no dicen nada a los hombres, que son quienes agreden y consienten con su silencio y distancia.

No es fortuito que el porcentaje de denuncias por violación se limite al 15-20%, y luego, cuando se lleva a cabo la investigación y se celebra el juicio bajo el peso de los mitos y estereotipos de la cultura machista, que el porcentaje de condenas sea sólo del 1% (Brtish Crime Report, 2008).

Vivimos en la “cultura de la violación”, es decir, en la cultura de la violencia de género, porque vivimos en la cultura del machismo, y eso significa que la realidad viene determinada por sus referencias androcéntricas, y que luego los hechos son integrados bajo el significado que otorgan esas mismas referencias. No hace falta negar lo ocurrido, sólo basta con cambiar su significado.

Lo que está sucediendo alrededor del juicio contra los integrantes de “La manada” por una presunta violación cometida en los San Fermines, y el intento de cuestionar a la víctima hasta con informes sobre su vida después de la agresión, es un ejemplo típico de esta situación creada por el machismo. Una situación en la que los hombres se presentan como víctimas por ser “presuntos inocentes”, y las mujeres como culpables por ser “presuntas víctimas”.

Lo dicho, ¡pobres hombres!

Leer más

No sonría a la cámara

Publicado el 15 noviembre 2017 en Violencia machista |

Manuel Jabois. Elpais

Que unos detectives sigan a una chica que ha denunciado una violación demuestra que la chica, además de haber sido violada, tiene que aparentarlo.

La familia de uno de los acusados de violar a una chica de 20 años en los sanfermines contrató a un despacho de detectives para que espiase a la víctima. El resultado fue un informe en el que se detalla el seguimiento de la chica, además del rastreo de sus redes sociales. La defensa de este acusado pidió ayer ampliar el informe con una publicación de “carácter festivo” que la víctima compartió con sus amigos en Internet. El juez lo tomó en consideración para incoporarlo a la causa.

Se trata de un asunto viejo e interesante que en el caso de cualquier mujer evidencia el esfuerzo que ha de hacer para que nadie dude de que ha sido violada. Se juzga socialmente en tres planos temporales: el anterior a la violación (si llevaba una ropa concreta, si se besó con alguien, si aceptó tener relaciones y luego cambió de idea, si parecía receptiva), durante la violación (si no se defendió lo suficiente, si parecía ceder, si no gritaba, si a todas luces parecía consentido) y el posterior a la violación (si no denunció al momento, si no se lo contó a nadie, si siguió llevando una vida normal, si fue a una fiesta, si actualizó su Facebook con una canción estúpida).

Lo que prueba que unos detectives sigan a una chica que ha denunciado una violación es que la chica, además de haber sido violada, tiene que aparentarlo. No basta el dolor privado, hay que hacerlo público: exteriorizarlo. Llorar por la calle, a ser posible con aspavientos para que no haya dudas en las fotografías del detective. Incluso cuando a la chica, para preservar del todo su anonimato, se le recomendó seguir su actividad normal para que nadie de su círculo pudiese sospechar que fue ella la víctima. Así que además de ser violada, es necesario estar muy triste para que su rutina no se utilice como prueba de la defensa y al mismo tiempo ocultar los hechos para que su vida no se termine de trastocar del todo. Hay que denunciar siempre, sí. Pero antes hacer un preparatorio.

Esta perversión habitual, naturalmente de menos gravedad, también se produce entre sospechosos. Pobre del que encuentre a un ser querido muerto y no le salgan las lágrimas, o descubra —a veces pasa— que no lo siente tanto cómo pensaba, o su estado de shock es tan grande que tardará semanas en romperse: ahí tendrá siempre una cámara que le enfoque y con la que ir llenando las mañanas españolas de terribles conjeturas. Ése es, para variar, el asunto viejo e interesante que se recrudece en cuestión de género. La forma de ser como elemento penal, el carácter como fundador de Derecho.

 

Leer más

«El horizonte de la igualdad es algo que nos queda muy lejos»

Publicado el 10 noviembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Entrevista a Octavio Salazar . Diario de Córdoba

«El feminismo no es solo cosa de mujeres». Así de claro lo deja el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba Octavio Salazar, que ha sido reconocido recientemente Hombre Progresista 2017 por su labor docente e investigadora sobre la igualdad de género, nuevas masculinidades, diversidad cultural y derechos Lgtbi.

-¿Qué significa para usted este reconocimiento?

-Lo entiendo no solo como un reconocimiento de lo que he podido hacer en materia de igualdad los últimos años, sino que también tengo ahora una especial responsabilidad en seguir trabajando en esa dirección como docente, investigador y como ciudadano.

-¿Qué se entiende por igualdad de género hoy en día?

-Primero tendríamos que responder a la pregunta de qué sentido tiene hoy seguir hablando de igualdad de género y seguir trabajando en este tema. Y la respuesta, yo creo, es muy evidente: cualquier día que veamos un medio de comunicación observamos que sigue existiendo una gran desigualdad entre hombre y mujeres.

en cualquier punto del planeta y tenemos que seguir trabajando para derribar esos obstáculos. Por ello, creo que el horizonte de la igualdad aún nos queda muy lejos. Hemos hecho avances, pero todavía hay una realidad insistente que nos sigue demostrando que las mujeres están discriminadas.

-¿Cree que la sociedad es consciente de esa realidad?

-Yo, que trabajo en la facultad con jóvenes, me doy cuenta de que una gran mayoría de mujeres viven en un espejismo de igualdad. Creen que ya está todo conseguido y no se plantean ningún problema en cuanto a las oportunidades que van a tener cuando se lancen al mercado laboral. Una realidad totalmente falsa. En cuanto a los chicos, lo que sí observo en los últimos años es una especie de repunte de determinadas actitudes machistas, comportamientos muy tradicionales. Y hay una especie de reacción al avance de las mujeres, reforzando su machismo y su sentido más patriarcal. En esos dos contextos creo que no hay consciencia de la evidente desigualdad y la necesidad de cambiar esa realidad. Aunque siempre suelen haber excepciones.

-¿A qué cree que se puede deber este «repunte» de machismo?

-Por un lado, a los avances que han ido haciendo las mujeres. Hay una reacción de muchos hombres de defender sus privilegios. Es como un mecanismo de autodefensa. Y por otra parte, estamos en una sociedad muy mediatizada, donde se transmiten constantemente valores y estereotipos machistas. Es un ámbito en el que no hemos conseguido avanzar.

Leer completa

Leer más

Mujeres y cine: una cuestión de poder

Publicado el 6 noviembre 2017 en General |

En un contexto de tan evidente desigualdad, que lleva a que las mujeres continúen estando en una posición extremadamente frágil, no es de extrañar que continúen siendo habituales los abusos de poder.

Creo que es evidente, o debería serlo, la estrecha conexión que existe entre las múltiples denuncias que en las últimas semanas están apareciendo sobre casos de acoso sexual en el mundo del cine y las conclusiones que arroja el reciente estudio presentado por CIMA sobre La representatividad de las mujeres en el sector cinematográfico español. Todas las fotografías que resultan de cruzar esos datos de la realidad de la industria cinematográfica nos ponen de manifiesto que estamos ante una cuestión de poder. Es justamente esa la perspectiva que nos ofrece el género en cuanto herramienta analítica: la visualización de las relaciones de poder que siguen alimentando la desigualdad de hombres y mujeres.  Unas relaciones que siguen marcadas, en la sociedad en general, y en el cine en particular, por el dominio masculino y la subordiscriminación femenina. Es esa la dimensión desde la que hay que analizar, valorar y perseguir por ejemplo el acoso sexual en cuanto manifestación de unas relaciones de género basadas en la superioridad masculina y en la paralela vulnerabilidad femenina, así como en una concepción cultural de las mujeres como objetos siempre disponibles para satisfacer nuestros deseos. Al igual que sucede con la violencia de género,  abordarlo como  una cuestión de poder, y por tanto de desigualdad,  es lo que nos da las claves para entender por qué es tan frecuente y sin embargo tan poco visible el acoso sobre las mujeres. Y, en consecuencia, solo actuando políticamente contra él será posible ir erradicándolo de nuestros esquemas de convivencia.

Del informe realizado por Sara Cuenca Suárez, y que tiene la gran virtud de ofrecernos un caudal impresionante de datos con los que callar las bocas de quienes piensan que el género es una ideología, se pueden extraer muchas conclusiones, las cuales además serían  trasladables a otros ámbitos sociales.  El termómetro “de género” que nos ofrece sobre la cinematografía española no creo que difiera en exceso de otros ámbitos como pueden ser el universitario, el científico o el de cualquier sector creativo o cultural.  En todos estos casos, la alarmante conclusión vendría a ser la misma: el poder sigue siendo cosa de hombres. Y cuando hablo de poder me refiero no solo al político sino también al económico y al que deriva de tener la capacidad de crear y decidir los relatos colectivos. 

Como nos muestran el Informe de CIMA, en el cine español continúa habiendo una evidente segregación no solo horizontal sino también vertical desde el punto de vista del género, lo cual significa no solo que las mujeres continúen siendo prisioneras de determinados estereotipos sino que también están lejos del liderazgo. Es decir, somos nosotros los que seguimos ocupando el vértice de la pirámide, los que seguimos teniendo las riendas de los procesos de dirección y los que, por tanto, continuamos siendo decisivos en la definición de los contenidos.  De esta manera, se continúa privilegiando una mirada,  la androcéntrica, que es la que  a través de un arma tan poderosa como la imagen nos ofrece una visión del mundo y de los seres humanos.  De ahí la urgencia de que haya más mujeres con poder o, lo que es lo mismo, con capacidad de hacer visibles sus experiencias y de completar la mirada parcial sobre una sociedad que continúa hecha a imagen y semejanza del varón dominante. En este sentido, resulta especialmente llamativo el poco apoyo que por parte de las televisiones, que se han convertido en el gran sustento de nuestro cine, recibe el cine hecho por mujeres. Ello implica lógicamente restar posibilidades de difusión y visibilidad, por no hablar de cuestiones estrictamente económicas. En relación a éstas, los datos segregados por sexo que nos ofrece el Informe con respecto al dinero que manejan mujeres y hombres son demoledores. Por ejemplo,  la media de los costes reconocidos de los largometrajes con dirección femenina es de 1.094.525,57€ mientras que el dato referente a la media de costes de películas dirigidas por hombres es de 1.737.772,64€.

leer completa.

Leer más

PAPÁ, ¿POR QUÉ NO TE QUEDAS EN CASA SI PUEDES?

Publicado el 31 octubre 2017 en General |

EL pais.  ÓSCAR GUTIÉRREZ Helsinki

Finlandia, paraíso y modelo para Europa en conciliación familiar, debate cómo hacer que los hombres y no solo las mujeres agoten los permisos para estar en casa al cuidado de sus hijos. Solo cuatro de cada 100 lo hacen. El trabajo y una mentalidad aún muy tradicional son algunos de los obstáculos.

Llovizna sobre Kalasatama, al noreste del centro de Helsinki. El frío junto al muelle tira del termómetro por debajo de los nueve grados. Si el tiempo es malo, avisa Sami Seppila, espera en casa con sus hijos. Pero a poco que se pueda respirar aire fresco… esto es Finlandia y si eres capaz de vestir a un niño hasta el cogote —“lo más difícil”, se burla Sami, trabajador social de 41 años—, salir a la calle es una bendición nórdica. Y en el parque embarrado se plantan, entre chimeneas larguiruchas de ladrillo rojo, viviendas muy escandinavas —funcionales al extremo— y la catedral luterana de la otra orilla. Sami está solo con los dos pequeños porque la madre trabaja hasta la tarde y, sobre todo, porque quiere. Con el mayor, de cuatro años, estuvo 11 meses de permiso y ahora con el menor, de un año, la idea es que sea más. “Es la mejor decisión que he tomado en mi vida”, continúa con un vozarrón que supera a las máquinas perforadoras que agujerean el barrio. Así se entiende bien lo que dice. Lo que siente. Pero tan especial es su claridad como raro es su ejemplo, incluso en este pequeño paraíso europeo de la conciliación familiar.

Los números en Finlandia (5,5 millones de habitantes) dicen que son muy pocos los padres que hacen lo que Sami. Esto es, exprimir hasta la última gota los permisos que ofrece el Estado para los hombres que tienen hijos. “Las cosas cambian muy despacio”, señala. “Está en lo más profundo de nuestra cultura que las madres son las que se quedan en casa”. Y ellos los que trabajan. Una tradición que choca, primero, con un país moderno en el que la mujer ocupa altos cargos desde hace décadas, y se topa, en fin, con la fórmula poco secreta del éxito finlandés: si inviertes en conciliación, lo haces en la economía. El beneficio, lo cuenta Sami: “Estando en casa he aprendido mucho de mí mismo, cómo organizarme mejor, muchas cosas que puedes usar en el mercado laboral como hombre; también lo importante en la vida; ah, y he aprendido que esto es muy divertido”. El lado infantil de todo padre.

Esta es la teoría, grosso modo: los padres en Finlandia cuentan con un permiso de paternidad de 54 días laborables, esto es, nueve semanas —con alrededor del 70% de salario—. En las tres primeras pueden coincidir con las madres. Las otras seis llegan cuando finaliza el permiso de maternidad (105 días). Finalmente existen otros 158 días que hombre y mujer pueden compartir. Y ahí va la práctica: más del 70% de padres se toman el primer permiso; un 50%, el segundo, y alrededor del 4% o 5%, el último. Los porqués varían en cada casa, pero padres, instituciones, ONG y partidos consultados coinciden en dos cosas: el trabajo, a veces, lo pone difícil, y la tradición todavía pesa. Y junto a esto último hay además mucho de morir de éxito: tan bueno es el sistema de beneficios para la mujer —Finlandia es uno de los mejores países del mundo para ser madre— que el hombre opta cómodamente por el segundo plano.

Leer completa

Leer más

El chivo expiatorio

Publicado el 27 octubre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

 

Miguel Lorente. blog Autopsia. Octubre 2017

Weinstein ha sido repudiado por Hollywood y por toda la sociedad, el gran Harvey Weinstein, dueño de sueños y señor de realidades, el magnífico anfitrión de fiestas interminables, el hombre que bajaba las estrellas hasta las aceras del bulevar…de repente ha pasado a ser el “asqueroso” Weinstein.

Da igual que organizara parte de sus juegos para amigos, que utilizara el sexo como moneda de cambio con tantas jóvenes actrices a quienes les hicieron creer que todo eso forma parte del oficio, y que incluso demuestra personalidad y estar por encima de prejuicios, que hay que vivir como se actúa y actuar como se vive. Como también dio igual que lo denunciaran con anterioridad y que tuviera que arreglarlo con dinero, otro “poderoso caballero” más en el club machista.

Pero lo de Weinstein es lo mismo que lo del profesor que acosa a sus alumnas en la universidad, tal y como conocimos en la condena del caso ocurrido en la Universidad de Sevilla, como el del maltratador que calla a su mujer a golpes y silencia al resto con esa normalidad diseñada a medida para que se ajuste a las circunstancias de cada momento, o como la del empresario que abusa de sus empleadas ante las miradas huidizas del grupo.

Es la ventaja de vivir en una comunidad en la que las normas están hechas para “no molestar”, para que nadie rompa el silencio que los hechos delatan, y de ese modo conseguir que todo el escándalo del machismo suceda, pero en silencio.

Una comunidad organizada sobre esas referencias  y a partir de los privilegios de quienes ocupan la condición de socios, es decir, de los hombres, es mucho mas que la suma de cada uno de ellos, por eso el interés principal está en defender sus reglas y referencias comunes, no tanto a los miembros de manera individual, ni mucho menos si uno de ellos es descubierto por un exceso o por un fallo. En esos casos lo que interesa es que la irremediable quiebra del silencio se centre y se limite a él, al hombre descubierto, para evitar que afecte a la comunidad y, de esa forma, que esta pueda seguir bajo su esquema y su modelo.

Por eso las propias normas establecen que ante el descubrimiento de uno de ellos será la misma comunidad quien reaccione atacándolo y dejándolo solo, de manera que todo parezca como un caso aislado propio de las características de ese hombre y de las circunstancias que lo envuelven y, ante todo, que lo ocurrido ha sucedido al margen de la comunidad.

Es la estrategia del “chivo expiatorio” propia del machismo, de la que ya hablé hace más de 20 años en mis primeras publicaciones sobre el tema, y que cada día se reproduce ante la necesidad de evitar la crítica al modelo de sociedad patriarcal. El ataque al hombre descubierto justifica lo ocurrido en proximidad con los hechos y tranquiliza a distancia al resto de la sociedad.

Forma parte de la camaradería de los hombres, de ese “todos para uno y uno para todos”tan clásico. Camaradas hasta que haya que sacrificar a alguno para salvar al resto y su modelo de sociedad beneficioso para todos.

Y para ello, a pesar de la objetividad de los hechos que llevan a cuestionar y a exponer al camarada hombre, no desaprovechan la oportunidad para atacar a las víctimas y criticar a las mujeres. Y con tal de lograr ese objetivo se recurre, desde el argumento basado en que ellas “sabían lo que hacían”, que “tratan de aprovecharse”, que son ellas las que “han provocado o se han insinuado”…hasta la propia negación de los hechos, o la duda sobre “por qué ha denunciado tan tarde”, o “por qué de repente salen tantas víctimas”… para jugar con la sempiterna idea de las denuncias falsas.

 

Leer completa

Leer más

ENTREVISTA JOKIN AZPIAZU

Publicado el 20 octubre 2017 en General, Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

 

Revista Hombres igualitarios.AHIGE.Posted by Roger Gras Pacheco | 17 Oct, 2017

Antes de empezar, Jokin, felicitarte por tu personal trabajo sobre la relación entre masculinidades y feminismo (nos referimos al libro Masculinidades y feminismo del cuál podéis leer la siguiente reseña). Las dichas “nuevas masculinidades” beben del feminismo. A menudo son un espejo de ese movimiento político que pertenece a las mujeres. Los grupos de hombres no dejan de ser una imitación “sana” de los grupos de autoconciencia feministas.

¿Crees que estos grupos, en los que tú has participado, son una herramienta útil para crear un nuevo sujeto político?

Creo que no podemos establecer generalidades respecto a los grupos de hombres. Algunos grupos han partido de posiciones cercanas al feminismo y se han ido distanciando en algunos momentos, otros han hecho el camino opuesto. Opino que los grupos de hombres plantean un principio muy importante de responsabilidad: la necesidad de tomar en nuestras propias manos la reflexión sobre el machismo y las relaciones de poder y pensar qué se puede hacer desde esa posición tan particular de los hombres en las sociedades actuales, que es una posición de privilegio estructural.

Lo importante, por lo tanto, es que esta responsabilidad y este hacer algo por nosotros mismos no se traduzca en un diagnóstico hecho desde nuestra propia mirada que puede terminar convirtiéndose en una práctica y discurso autocomplaciente y poco transformador. Es una tarea difícil que los grupos de hombres no deriven en una auto-victimización y en generar políticas auto-referenciales.

 “Muchas veces las cuestiones feministas en relación con los hombres se han planteado desde una auto-victimización («el patriarcado nos ha hecho así y somos sus víctimas asimismo») o desde una especie de culpabilización («somos lo peor») que tiene mucho de pose.”

Tendemos a pensar en sujetos políticos cuando buscamos procesos de empoderamiento para colectivos oprimidos que se convierten en sujeto de cambio. Sin embargo, las implicaciones de un sujeto político hombre son bastante distintas, puesto que no hablaríamos de procesos de empoderamiento, sino de más bien todo lo contrario.

¿Cómo podemos los hombres hacer pedagogía de los valores del feminismo?

La agenda feminista no es una y nada más que una, es importante estar atentos a las diferentes propuestas y puntos de vista e intentar plantearnos la pregunta: ¿es el movimiento y la política feminista en general nuestro punto de referencia? Y, si es así, ¿cómo nos relacionamos con su complejidad y diversidad interna?

¿Es el movimiento y la política feminista en general nuestro punto de referencia? Y, si es así, ¿cómo nos relacionamos con su complejidad y diversidad interna?

Creo que es importante plantearnos qué tipo de pedagogía necesitamos, si es una pedagogía que se base en la comodidad (las propuestas que se nos hacen más cómodas de escuchar y asumir) o en una suerte de incomodidad (aquellas que nos importunan más) y cómo, en base al espacio en el que queramos incidir, tenemos que combinar estos dos ingredientes.

Es importante pensar que la construcción cultural del patriarcado, esa que nos otorga privilegios, no es tan sólo una serie de valores que introducimos y reproducimos. Es también y sobre todo un sistema material (desde lo económico hasta lo simbólico) que nos sostiene y nos mantiene en el lado privilegiado. Por ello es importante señalar que «renunciar a los privilegios» no significa solamente tener voluntad personal para ello, sino ser capaces de contribuir a dinámicas que cambien las estructuras de poder y sus formas de funcionar.

Hay una dificultad para encarnar y vivir un espacio de responsabilidad que genere malestar. Por eso a menudo tratamos de simplificar y buscar fórmulas rápidas para sentirnos «fuera de culpa», sin reconocer que los procesos de cambio, si son profundos, son largos.

Leer entrevista completa.

Leer más

LOS HOMBRES NOS MANIFESTAMOS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA. 21 DE OCTUBRE

Publicado el 18 octubre 2017 en General, Grupos de hombres, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

Toni Soler
Miembro de la Comisión de violencia de género de AHIGE| 13 Oct, 2017 |

Según los datos oficiales, desde 2003 se han producido en nuestro país 911 víctimas por violencia de género. Esta cifra solo es la punta del iceberg de otras muchas formas de violencia contra la mujer que son mucho más sutiles, menos visibles para la población en general. Los motivos que originan estas violencias hunden sus raíces en nuestra propia cultura.

TOMA PARTIDO: EL SILENCIO NOS HACE CÓMPLICES

El 21 de octubre de 2006 se celebró en Sevilla, bajo una convocatoria unitaria de todo el movimiento de hombres por la igualdad, la primera manifestación de hombres contra la violencia machista celebrada en España. Desde entonces, año tras año, más y más hombres rompen su silencio, el miedo y la supuesta “solidaridad machista” para salir a la calle. No queremos que la violencia machista nos atenace. Nos reunimos en ruedas en las que los hombres nos damos la mano solidariamente para escuchar un manifiesto de repulsa contra la violencia machista mientras unas velas nos recuerdan a las mujeres asesinadas ese año.

Queremos dejar claro que, como dijo José Saramago, la violencia de género es un problema de los hombres que sufren las mujeres y que por tanto, como hombres, tenemos una responsabilidad especial en hacer frente a la violencia. No es el protagonismo el que nos mueve, sino dejar de ser cómplices de la violencia machista.

Que el silencio no te haga cómplice, asiste acompañado de tus familiares y amistades a la rueda de hombres que se convoca en tu población y muestra claramente tu posición y tu firme voluntad para erradicar esta violencia. Si en tu población no hay convocada una Rueda de Hombres, nosotros te apoyamos en su convocatoria.

Los medios de comunicación visualizan los casos de violencia hacia la mujer más espeluznantes y brutales: los asesinatos. Esta información que se produce generalmente de forma puntual ayuda a que buena parte de la sociedad los perciba como casos aislados que se producen en el seno de la pareja en un momento de locura, por el excesivo consumo de alcohol o drogas, por una niñez traumática o por la actitud de la mujer hacia el hombre. No es cierto, ninguno de estos supuestos justifican la perdida momentánea del control masculino sobre sus actos.

PROPICIAR EL CAMBIO

Las leyes favorecen la igualdad, pero no son suficientes, por si solas no van a producir el cambio social que todos deseamos, los hombres debemos renunciar a los privilegios que la sociedad nos ofrece por el mero hecho de ser hombres. Tenemos que identificar esos privilegios y renunciar a ellos. Por ejemplo, al supuesto sentimiento de superioridad del hombre sobre la mujer, acabar con la misoginia y/o la exaltación de la virilidad masculina. Debemos aprender a identificar las formas más sutiles de violencia en el hogar, en el trabajo, en la calle, evitando el uso del lenguaje sexista, los chistes machistas, las opiniones que algunos pronuncian en voz alta sobre el cuerpo de las mujeres sin conocerlas de nada. Debemos ser menos tolerantes con estos comportamientos.

El reto ya no es que los hombres digamos que estamos a favor de la igualdad con las mujeres, debemos practicar diariamente la igualdad en nuestra vida cotidiana, en las tareas del hogar, en el cuidado y la educación de nuestros hijos e hijas, también en nuestro propio cuidado. Son tareas que, al realizarlas, nos harán crecer como persona y mejoraran nuestras relaciones de pareja, con nuestras hijas e hijos y con el resto de personas que nos rodean.

La violencia no es algo inherente al hombre. Con esfuerzo constante y consciente, podemos controlarla, podemos modificar nuestros impulsos, nuestra educación. Participando con otros hombres, reuniéndonos, reflexionando sobre nuestros comportamientos y sentimientos; y viendo, con la ayuda de otros hombres, cómo podemos modificarlos para contribuir entre todos a la construcción de una sociedad más igualitaria.

Leer completa

Leer más

Las cárceles y perspectiva de género

Publicado el 12 octubre 2017 en General |

Manuel Buendía Tercero.  Un relato de ficción sobre un tema esencial en su blog de masculinidades.

Es un tema bio-sico-sociocultural muy real, como la vida misma. Cualquiera que se acerque a las cadenas de televisión matinales con mirada de género se dará cuenta fácilmente de algo curioso: a lo largo de toda la mañana van presentando una batería, colección, sarta, de hombres malos , violadores, estafadores, miembros de mafias, corruptos, asesinos de género, abusadores, … los programas son presentados por mujeres y va todo dirigido a un público mayoritariamente femenino. Así todos los días. Esto es lo que consumen consciente o inconscientemente de una manera machacona. (Empieza la ficción).
 
 
¿Hasta dónde podemos rebajar la edad para exigir responsabilidades penales de un delincuente?

Una joven de quince años, llamada Adela, debatió en su clase sobre la delincuencia juvenil y el respeto a las leyes.

-¿Con meterles en la cárcel solucionamos el problema? ¿Qué les ocurre a los chicos de mi edad?- preguntó en alto.

En clase de ética habían debatido sobre los límites de edad para meter a un joven en la cárcel. Habían leído que en Argentina quieren rebajar la edad penal de 16 a 14 años, para igualarla a muchos otros países de Europa. Sucedió un caso de asesinato de un joven de 14 años cometido por otro “motochorro” de 16 años. Llaman así al típico matón que roba desde una moto. Usan a su edad todo tipo de armas, incluidas las de fuego. En esa ocasión se les fue de las manos y saltó a los medios de comunicación.

Se enteraron en clase de que la edad penal varía de unas naciones a otras. Mientras que en Bélgica o Luxemburgo la edad penal no comienza hasta los 18 años, en la mayoría de Europa, incluida España, es a los 14, y en Inglaterra es a los 10 años.

Parece increíble que en los EEUU, según los Estados, el límite se encuentra entre los 7 y los 10 años.

En Suiza es el ejemplo más llamativo de Europa con los 7 años.

-¿Como puede ser?- se repetía con las manos en la cabeza. Ella tiene un hermano de esa edad y no se puede imaginar qué tipo de delitos podría cometer su hermano para que le metieran en la cárcel.

Sin embargo, lo que le llamó más la atención a Adela, y parece que no fue la única, es que de los casi veinte mil jóvenes del Registro de Sentencias de Responsabilidad Penal de los menores de España, releyeron un resumen del informe, el 84% de ellos son varones y un 16% de menores son chicas ¡Esta brecha les pareció muy grande!

Es cierto además que si nos atenemos a los casos más graves, es decir, aquellos con violencia extrema, tales como violaciones a mujeres o asesinatos, el porcentaje de hombres (o niños) es mucho mayor.

– ¿Tan poca gente se da cuenta de esto?- seguía preguntándose como si fuera algo que nunca se piensa o se da por hecho que está igualado hombres y mujeres, o lo que es peor, se da por hecho que tiene que ser así.

– ¿Qué les pasa a los chicos de nuestra edad? ¿Nos estamos acostumbrando a los matones, a los macarras del barrio, a los abusadores, al chulito de la clase que permanentemente llama la atención o se hace el gracioso, asumimos que es algo normal o propio de los tíos, del instinto masculino?- seguía en su perorata.

– ¿Por qué cuando se habla de educación, no se tiene en cuenta las necesidades de cada chica y de cada chico, atendiendo también a la educación específica de los modelos de unos y de otras?- seguía insistiendo (supongamos que termina aquí la ficción).

Leer más