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Concienciación, participación e implicación de los hombres en pro de la igualdad de mujeres y hombres

Gizonen Kontzientziazioa, partehartzea eta implikazioa emakume eta gizonen arteko berdintasunaren alde

El tabú de la Anorexia Masculina

Publicado el 18 Septiembre 2017 en General |

GMZ /GAYMAGAZINE. 5 septiembre 2017

Estas son algunas de las conclusiones a las que han llegado investigadores de la Universidad de Montreal, que se han sumergido en 24 estudios elaborados a lo largo de 15 años sobre las historias clínicas de 279 pacientes de entre 11 y 36 años para detectar los denominadores comunes entre hombres y mujeres con anorexia y, sobre todo, identificar las diferencias.

La anorexia entre los hombres es minoritaria (apenas un 10% de los casos) y pasa más inadvertida que entre las mujeres (niñas, adolescentes y jóvenes, fundamentalmente). Pero a pesar de haber sido un trastorno ignorado durante años, no solo existe; sino que tiene sus particularidades respecto a las chicas. Por ejemplo, destaca la proporción de homosexuales, que es superior entre los pacientes varones. También hay diferencias en las estrategias empleadas para perder peso por las víctimas de esta disfunción de la conducta alimentaria: en lugar (o además) de recurrir a prácticas como los vómitos, ellos tienden a desarrollar otros comportamientos como la obsesión por el ejercicio. E incluso hay más casos de comportamientos cruzados con la depresión y el abuso de drogas.

La investigación dirigida por el equipo canadiense y publicada en la revista “Neuropsychiatrie de l’Enfance et de l’Adolescence” destaca que los afectados de ambos sexos comparten el mismo terror por ganar peso o la obsesión enfermiza por llevar la cuenta de las calorías ingeridas. Pero inciden en las discordancias y reflexionan sobre ellas. Por ejemplo, respecto a la mayor tasa de homosexuales, los investigadores lanzan varias hipótesis. Entre ellas, sugieren que está relacionado con la importancia que se da en la comunidad gay a la apariencia física, pero también comentan que la anorexia podría ser un refugio frente a los conflictos derivados de la necesidad de afrontar la identidad sexual del paciente. “La anorexia nerviosa sería una forma de retrasar decisiones o de evitar afrontar dudas sobre la orientación homosexual”, plantea Laurence Corbeil-Serre, director de la investigación.

“Es cierto que estos chicos son un grupo de riesgo”, comenta Gonzalo Morandé, jefe de la unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital Niño Jesús de Madrid. “La tendencia homosexual es un clásico”, añade Enric Armengol, director médico del Centro de Prevención y Tratamiento de la Anorexia y Bulimia (Centro ABB) de Barcelona. “Por un lado, por las exigencias del aspecto físico de la comunidad gay y sus estereotipos de delgadez”, insiste Armengol. “Por otro, porque estos comportamientos se suelen dar en la adolescencia, durante unas etapas de desarrollo personal en los que están definiendo su orientación sexual y padecen una tensión emocional que les hace más vulnerables a este tipo de comportamientos”.

Morandé, por cuya consulta han pasado durante los últimos 20 años “algo más de 2.000 chicas y más de 200 chicos”, añade otro grupo de riesgo entre ellos. Este especialista señala a niños con sobrepeso “que se sienten rechazados y pasan de un extremo al contrario, especialmente si tienen un carácter obsesivo”. Y también apunta hacia los deportistas infantiles de alto nivel, algunos de los cuales ha tratado: “se crea una expectativa elevada respecto a ellos y si no están a la altura del nivel de exigencia que se les ha puesto, se sienten fracasados y lo pagan con la comida y con el ejercicio compulsivo”.

Hay otras diferencias a los que no alude el estudio, pero sobre las que se detienen tanto Morandé como Armengol. Por ejemplo, las relacionadas con la reacción de unos y otros ante los tratamientos para hacer frente a la enfermedad. “En varones la respuesta es algo más rápida que entre ellas”, relata Armengol. “Sobre todo en la primera fase de la terapia, que es conductual [luego se trabaja más la personalidad], en la que tratamos de conseguir que el paciente recupere una ingesta saludable y deje de comer en función de cómo se siente emocionalmente”. ¿A qué se deben estos comportamientos diferenciados? “Quizás tenga que ver con el cerebro emocional del hombre, que responde mejor a los mensajes más directos y concretos”, comenta el psiquiatra del Centro ABB. Hay otra posible explicación: es frecuente que las niñas con anorexia sean muy buenas alumnas, mientras los chicos no son igual de estudiosos, como comenta Morandé. Suelen ser chicas perfeccionistas y tenaces, ”lo que se convierte en un inconveniente a la hora de cambiar los hábitos”.

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El neomachista discurso de la discriminación masculina

Publicado el 11 Septiembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

Octavio Salzar . elDiario.es

Decir que los hombres de este país estamos discriminados no es solamente un ejercicio de machismo y de resentimiento, sino también de ignorancia.

Una de las consecuencias más terribles del caso de Juana Rivas – más allá de su drama personal, del laberinto procesal y de los muchos errores cometidos en su defensa y, por supuesto, de la constatación de las múltiples fallas de nuestro ordenamiento jurídico y de nuestro sistema judicial para proteger adecuadamente a las víctimas de la violencia de género – ha sido el rearme de los discursos machistas y neomachistas que en los últimos tiempos han encontrado en las redes sociales un espacio ideal de expansión. Y hablo de neomachismo para referirme a todas esas construcciones ideológicas que usan aparentemente nuevos conceptos y paradigmas para en el fondo seguir defendiendo a ultranza los dividendos patriarcales. Unas construcciones que han ido incluso creando sus propios mitos, como el de las denuncias falsas, con los que pretenden armarse de razones.

La figura de Arcuri se ha convertido, sobre todo para muchos hombres que son prisioneros de la ira y el resentimiento frente a unas mujeres que han sido capaces de plantarles cara y convertirse en sujetas autónomas, en una especie de héroe a través del cual están expresando toda una construcción ideológica que insiste en la victimización masculina y que supone una rearme patriarcal frente a las progresivas conquistas de nuestras compañeras. Arcuri ha acabo convertido, no sé si siendo él consciente del todo, en una especie de portavoz de todos esos varones que llevan más de una década argumentando contra la LO 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género; que han encontrado en el término “feminazis” el calificativo más facilón con el que desprestigiar a las que llevan siglos luchando por la democracia y que, por supuesto, encuentran todo tipo de aliados y de aliadas, a veces en los lugares más insospechados, en la cruzada contra lo que ellos llaman la “ideología de género”.

La gran paradoja de los discursos de estos individuos, y de algunas individuas que son cómplice de ellos por acción u omisión (que también las hay), es que son precisamente sus pretendidos argumentos los que nos sirven de prueba evidente de la pervivencia del patriarcado y la urgente necesidad, todavía hoy, de articular mecanismos legales y políticas públicas para erradicarlo de la faz de nuestras democracias. Solo desde una reacción patriarcal y profundamente machista es posible soltar eso de que los hombres en este país estamos discriminados, como ha manifestado el abogado del “héroe” italiano, justo además el día después de que todos hemos visto en los medios de comunicación las imágenes de la inauguración del año judicial en las que hemos podido constatar de qué manera continúa funcionando la cuota del 100% masculina. Unas fotografías que no solo tienen significado cuantitativo por la ausencia de las mujeres en la cúpula del poder judicial sino que también poden de manifiesto el freno cualitativo que supone seguir teniendo una judicatura androcéntrica y que reproduce con tanta facilidad sesgos machistas en la aplicación e interpretación de las leyes.

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“Es responsabilidad de los hombres transformar nuestros modelos de masculinidad”

Publicado el 7 Septiembre 2017 en General, Los hombres ante la igualdad, Violencia machista |

El psicólogo Pablo Nieva reflexiona sobre el modelo patriarcal contra el que lucha la campaña ‘Sin un Sí, es No’ del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha

“Tenemos que ser capaces de desarrollar identidades, en nuestro día a día, que puedan facilitar que no ejerzamos ese poder y ese abuso sobre las mujeres”

Asimismo, analiza cómo perciben los ‘millenials’, de entre 20 y 30 años, las relaciones sexuales y las campañas sobre igualdad

Si hay un dato característico que define a la campaña contra la violación en cita del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha es el intentar romper con los roles impuestos por el género. Apuntar como lema al ‘Sin un sí, es no’ es algo más que esgrimir una frase: significa el empoderamiento de la mujer frente a unas relaciones que vienen impuestas desde hace siglos en base al modelo patriarcal. Pero en esa lucha también los hombres deben ser conscientes de ese rol de poder y responsabilizarse en el proceso. O lo que es lo mismo: hacer posibles “nuevas masculinidades” donde las relaciones igualitarias sean una realidad. Con ello se habrá dado un primer paso fundamental contra factores como la sexualización de la mujer o su sumisión en las relaciones de pareja.

Sobre este tema hemos hablado con Pablo Nieva. Es coordinador del Servicio de Atención Psicológica a Menores Víctimas de Violencia de Género a través del Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha. Pero también es hombre y es feminista, además de conocer de primera mano esta campaña del Instituto de la Mujer.

En primer lugar, centra en  la franja que va de los 20 a los 30 años (los ahora conocidos como ‘millenials’), como una de las etapas fundamentales para prevenir la violación en cita, cuando las relaciones sexuales son más habituales y se mantienen con cierta regularidad. No significa que no se den durante la adolescencia y en edades tempranas, sino que durante esta década se puede visualizar mejor un fenómeno cuya prevención es fundamental.

Este experto considera que un factor fundamental que sufren las mujeres comprendidas en esta edad, al igual que ha sucedido en generaciones anteriores, es la “sexualización” de su cuerpo, que ha venido de la mano de “una supuesta liberación sexual de la década de los 70 y de los 80, que en realidad ha significado todo lo contrario,  ya que ha sido una forma patriarcal y del capitalismo de poder esclavizar aun más si cabe a las mujeres”. “Ahora se os hace creer que vosotras podéis decidir sobre cuándo y cómo tener relaciones sexuales pero bajo unos mandatos construidos desde la mirada de los hombres, y eso os impide poder manifestar vuestro deseo. Solo hay que ver cómo se construye la pornografía y la prostitución, todo a la imagen y semejanza del deseo patriarcal y neoliberal del hombre”, argumenta.

El patriarcado, los ‘millenials’ y los roles de poder

¿Cómo resiste ese modelo patriarcal a la generación de los ‘millenials’, que constantemente están informados de las relaciones igualitarias a través de internet y de las redes sociales? Pablo Nieva lo tiene claro: el conocimiento intelectual o cognitivo de las cosas no significa que se integre del todo en las experiencias y en las relaciones con los demás. “Puedo conocer muy bien que yo, como hombre, debo tener mucho cuidado en no ejercer la violencia sobre una mujer, pero la realidad es que por mucho que lo sepa intelectualmente, no lo tengo integrado emocionalmente ni en mi experiencia”.

“Los hombres no nos planteamos nuestros modelos de masculinidad porque no queremos dejar nuestro lugar de poder”, resume. Una reflexión que va más allá cuando explica que el hecho de que la sociedad realmente sea consciente, y lo integre en sus actos cotidianos, es una labor del hombre. “Es responsabilidad nuestra querer transformar nuestros modelos de masculinidad y no lo hacemos porque estamos muy a gusto ejerciendo el poder e imponiendo nuestro deseo y nuestras necesidades sobre las mujeres o, si salimos un poco del modelo binario hombre-mujer, sobre las personas de otra raza, las personas que no son heterosexuales, o las personas con alguna discapacidad”.

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Oihana Etxebarrieta: “Alardean elkarrizketarako aukera sortzen denean uste dut gauza asko konponduko direla”

Publicado el 4 Septiembre 2017 en General |

Oihana Etxebarrietaren hitzak dira, alarde parekidearen alde 20 urte borrokatzen daraman Jaizkibel konpainiaren kapitain berriarenak. Bezperatan elkarrizketa egin diogu.

Nolako aldartearekin helduko diozu ardura berriari, kontuan izanda ez duzuela jai giro hutseko alarde batean parte hartzen. Gatazkak dirau.

Pixka bat urduri nago eta informazio berri asko jasotzen ari naiz. Hamaika urte daramatzat Jaizkibel konpainian, baina beti konpainiako kide bezala eta jakin gabe zer den hori guztia antolatzea, atzetik dakarren ardura guztia, bilerak… Jaiaz gozatzeko gogo handia dut, baina jaia bakarrik ez denez, oraindik badugunez gatazka puri-purian, milaka bilera egiten gabiltza: Ertzaintza, erakundeekin hitz egin… Egunean bertan oraindik dauden eta sortu daitezkeen gatazka egoerei aurre hartzeko lanean ari gara.

Hamaika urte daramazu Jaizkibel konpainian. Giroan aldaketarik antzeman al duzu?

Bai. Duela hamaika urte, urratsa ematera ausartu nintzenean, momentu polit eta aldi berean gogor bezala gogoratzen dut. Konpainiako kide izateak esan nahi du jende batekin harremanak eteten direla, irailaren 8aren bueltan urduritasuna sumatzen duzula…

Geroz eta gazte gehiagok egiten du bat Jaizkibelekin eta hori oso ona da. Jaizkibel beste aukera bat bezala ikusten dute Hondarribiko gazte askok, festa egin ahal izateko. Garai batean agian hautu askoz militanteagoa, oso kontzientea eta oso pentsatua zena, hautu normal bat izatera pasa da, komatxo artean esanda.

Gatazka gunea den Alde Zaharrak bere horretan jarraitzen du, plastiko beltzek hor jarraitzen dute, baina geroz eta jende gehiago dago beraien aurrean plastiko beltzak jartzea onartzen ez duena, gu ikustera datorrena. Aldaketak ematen ari dira, oraingo giroak duela hamaika urtekoarekin ez dauka zerikusirik, nahiz eta badauden gatazka egoerak.

Erakundeei dagokienez, zein dira erantzuleak eta zeinekin egon nahi duzue?

Norekin egon nahi dugun beti oso argi esan dugu, desfile pribatua antolatzen dutenekin hitz egin nahi dugu. Urteak daramatzagu hori esaten eta horrela jarraituko dugu, espero dezagun egi bihurtzea. Guk eztabaidarako espazioa nahi dugu, hitz egiten hasteko espazioa.

Bestetik, Hondarribiko Udala, Gipuzkoako Foru Aldundia eta Eusko Jaurlaritza aipatu behar dira. Erantzule asko ditu gatazka honek, erantzuleak edo behintzat gatazka beste eztabaida marko batera eraman eta konponbidean jartzeko ardura daukatenak. Saiakerak egin dira, aurreko foru aldundiarena adibidez, baina bertan behera geratu zen.

Udalarekin harremanetan zaudete?

Gaur bertan (abuztuak 30) izan dugu bileratxo bat. Nahiko protokolozkoa izan da, elkar ezagutzekoa. Eztabaidarako espazioa eskatu dugu. Udalak zer edo zer egin behar duela badaki, eta saiakera batzuk badituzte, baina gu horretan ez gara sartuko, Udaleko kontuak direlako. Baina uste dugu Udala izan daitekeela gure eta alarde pribatua antolatzen duten pertsonen arteko elkargune bihurtuko den aktore bat, izan beharko luke behintzat. Oraingoz ez dugu antzeman horretarako aukerarik. Ikusiko dugu aurrerago.

Foru Aldundiarekin denboratxoa da ez dugula hartu-emanik izan. Gaia Berdintasun alorretik Elkarbizitza alorrera pasa zen. Bi aldiz eskatu dugu hitzordua eta ez gara bildu. Eskaera egiten jarraituko dugu.

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“Ez didazu eskatu”: etxeko lanak ez egiteko gizonek erabiltzen dituzten aitzakiei buruzko komikia

Publicado el 31 Julio 2017 en Los hombres ante la igualdad, Paternidad Igualitaria |

Interesante e ilustrativo cómic de la artista Emma Clit sobre la ‘carga mental’ que soportan las mujeres: “Significa que siempre tienes que estar en alerta y acordarte de todo”

“Cuando un hombre espera que sea su pareja la que le pida que haga determinadas cosas la está viendo como la coordinadora de las tareas del hogar”, dice

Cómic completo:

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¿Evidencia la epidemia de droga en EEUU y Canadá una crisis de masculinidad?

Publicado el 27 Julio 2017 en Los hombres ante la igualdad |

Ikerketa baten arabera, gizonezkoek drogak gehiago kontsumitzeaz gain, laguntza eskatzea nahiz sufrimendu emozionala adieraztea eragozten duen arau kulturalaren ondorioz, menpekotasunen arriskua areagotzen da

Solo en la provincia canadiense de la Columbia Británica murieron el año pasado 935 personas de sobredosis. Ocho de cada diez eran hombres. Las autoridades canadienses y de EEUU se enfrentan a una epidemia que ya ha causado la muerte a miles de personas a ambos lados del paralelo 49.

Con este duro contexto como telón de fondo, un profesor de la Universidad de Columbia Británica ha centrado sus estudios en una de las estadísticas de la crisis: de las 935 personas que murieron por sobredosis en la provincia en 2016, el 80% eran hombres.

Las investigaciones demuestran que los hombres son más propensos a consumir drogas ilegales, por lo que parece lógico que también sean los más proclives a las sobredosis. Pero el psicólogo clínico Dan Bilsker sostiene que de las estadísticas se desprende también una relación entre la crisis y la masculinidad. Una relación que tal vez ofrezca pistas sobre el aumento de las muertes y las posibles soluciones.

“Creo que no hemos pensado en profundidad o con detenimiento sobre la identidad de los hombres, sobre la presión que ejercemos sobre ellos y sobre lo que necesitamos que sean”, explica Bilsker.

Más muertes que en el peor pico de sida

De acuerdo con los registros del Gobierno canadiense, el año pasado murieron al menos 2.458 personas por sobredosis de opiáceos en todo el país. “Desde que la gripe se cobró la vida de 50.000 personas hace 100 años, el número de muertes es peor que el de cualquier enfermedad infecciosa de Canadá, incluido el pico máximo de muertes por sida”, aseguró a principios de año Jane Philpott, ministra de Sanidad de Canadá, durante una conferencia en Montreal.  Su gobierno ha sido criticado por no hacer lo suficiente para combatir la crisis. Mientras hablaba, un grupo de manifestantes desplegó un cartel que decía: “Mientras ellos hablan, nosotros morimos”.

Según la directora de medicina de Vancouver Coastal Health, Patricia Daly, la diferencia de género en el número de muertes refleja los niveles de abuso de drogas en la provincia, donde el 80% de los adictos son hombres. “Aquí la gente suele hablar de la salud de los hombres”, indica. “Nuestra atención no está puesta en los factores de riesgo para los hombres y ciertamente esta es una de esas cosas. La muerte por sobredosis está afectando principalmente a los hombres, y a hombres en la plenitud de su vida”.

Según Bilsker, esa tendencia hacia los trabajos más arriesgados se agrava por la norma cultural que dificulta a los hombres pedir ayuda o hablar sobre su sufrimiento emocional. “Uno de los usos principales de las drogas es el de acabar con el dolor psicológico. No se trata solo de consumir algo para ponerse eufórico, muchas veces es una forma de escapar del sufrimiento que genera un dolor insoportable”, afirma.

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¿Por qué los hombres patriarcales mienten?

Publicado el 22 Julio 2017 en General, Los hombres ante la igualdad |

Por Coral Herrera Gómez.

Amor romántico & Masculinidad hegemónica. ¿Por qué los hombres patriarcales mienten?, ¿por qué enamoran a las mujeres con promesas de futuro y en cuanto las conquistan salen corriendo?, ¿por qué creen que es normal e incluso necesario ocultar información a su pareja, pero no soportan que ellas hagan lo mismo?, ¿por qué defienden tanto su libertad pero limitan la de su compañera?

¿Por qué un hombre puede ser buena persona con todo el mundo menos con su pareja?, ¿por qué los puticlubs están a rebosar de hombres casados todos los días de la semana?, ¿por qué en algunos países es habitual que los hombres tengan dos y hasta tres familias cuando han prometido ante el altar o ante el juez fidelidad a su pareja oficial?… En las guerras del amor todo vale, porque es la batalla más importante de la guerra de los sexos. El régimen heterosexual está basado en un reparto de papeles en el que los hombres llevan siempre las de ganar: ellos diseñan e imponen las normas para que las cumplan ellas. Pactan monogamia, juran fidelidad, prometen ser sinceros, y en cuanto pueden juegan sucio y se enredan en cadenas de mentiras.

Las mentiras son consustanciales a la masculinidad patriarcal. El engaño y la traición a los pactos acordados es la consecuencia de firmar un contrato en el que aparentemente jugamos en igualdad de condiciones, pero en la realidad está diseñado para que nosotras seamos fieles y esperemos en casa mientras ellos se lo pasan en grande. La monogamia, pues, es un mito que crearon para nosotras, muy útil para asegurar su paternidad y la transmisión del patrimonio, y también muy útil para domesticarnos y encerrarnos en el espacio doméstico.

En la batalla del amor hetero el pacto es: “Yo no tengo sexo fuera de la pareja, tú tampoco”. Nos limitamos los dos, renunciamos los dos a la libertad sexual, o mejor: ellas creen que ellos se comprometen a cumplir con esta autoprohibición. Pero no: la estrategia es que las mujeres nos autocensuremos mientras ellos hacen lo que les apetece sabiendo que gozan de una relativa impunidad y que serán perdonados. En esta guerra de los sexos, ellos llegan armados hasta los dientes, las mujeres vamos desnudas y enamoradas.

Ellos juegan con ventaja y casi siempre ganan: la doble moral nos echa la culpa y a ellos les disculpa. Para poder disfrutar de la diversidad sexual y amorosa típica del macho, los hombres saben que deben defender su libertad mientras limitan la de sus parejas. Y para ello tienen que prometer mucho, mentir, engañar y traicionar a las enemigas. Porque las mujeres jamás somos las compañeras: nos tratan como a las adversarias a las que hay que seducir, domesticar y mantener engañadas con el rollo del romanticismo y las bondades de la familia patriarcal. La doble moral del patriarcado permite a los hombres tener una doble vida: una como señores adultos responsables y comprometidos y otra como niñatos mentirosos que jamás asumen las consecuencias de sus actos. Los hombres aprenden pronto que pueden abusar de su poder porque el mercado del amor está lleno de mujeres deseosas de ser amadas.

Lo mismo que los empresarios abusan de la necesidad de sus trabajadores porque tienen mucha mano de obra barata dispuesta a trabajar por muy poco, los hombres patriarcales saben que pueden mentir y aprovecharse porque el mundo está lleno de mujeres con baja autoestima y necesitadas de amor. Ellas prefieren aguantar mentiras y engaños que estar solas y pocas veces identifican este trato como maltrato, es decir, no es fácil asumir este comportamiento como violento porque está normalizado en nuestra cultura patriarcal. Los hombres patriarcales, sin embargo, se consideran buenas personas. El engaño forma parte de las estrategias de guerra, por eso traicionar y mentir a las mujeres con las que se relacionan no les hace sentir traidores ni mentirosos. Es simplemente una forma de dominar su mundo y de relacionarse con el enemigo. Y cuando el enemigo es una mujer, entonces no hay normas de caballerosidad ni principios ni ética que les detenga: en la cultura machista cualquier estrategia es válida.

El objetivo es siempre someter a las mujeres para poder vivir bien, para salvaguardar el honor, para aumentar su prestigio delante de otros hombres. Esta es la razón por la cual la honestidad no es cosa de hombres patriarcales. No hay contradicción, no les supone ningún problema. Es simplemente que siendo honesto uno no puede tener todo lo que desea, no puede tener varias amantes y una esposa fiel, no puede hacer lo que le da la gana sin tener que dar cuentas a nadie, no puede mentir, no puede acumular riqueza, no puede robar ni utilizar su poder para aprovecharse de los demás. La honestidad no calza con los valores de la masculinidad patriarcal, al menos no en el terreno de las guerras contra las mujeres.

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“Cada agresión sexual es un fracaso de toda la sociedad”

Publicado el 19 Julio 2017 en General, Violencia machista |

IZASKUN LANDAIDA | DIRECTORA GENERAL DE EMAKUNDE UNA ENTREVISTA DE NEKANE LAUZIRIKA |

FOTOGRAFÍA JOSU TXABARR

Al hacer una entrevista busco entre mi propia bibliografía. ¿Le sorprendería que pudiera hacerle las mismas preguntas que el año pasado?

-En cierto modo no, porque hablamos de cambiar una sociedad que sigue siendo androcéntrica caminando a una sociedad igualitaria. Se trata de un cambio de valores, de una transformación que, desgraciadamente, no se hace de la noche a la mañana; quienes trabajamos en esta área debemos de tenerlo muy presente. Por eso, aunque hemos avanzado mucho, no se ha logrado ese objetivo ambicioso de la igualdad.

La Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, al hablar de esta violencia dijo: “No sé cómo podemos atajar la violencia de género”. Realismo, resignación. ¿Qué le parece?

-Creo que lo que pretendía mostrar ante la sociedad es que nos enfrentamos a un problema que es estructural, multidimensional, global y difícil de atajar. Porque en el origen de la violencia contra las mujeres está la falta de igualdad; la violencia contra las mujeres es la expresión más brutal de esa desigualdad. Lo que deseaba trasladar a la sociedad es la complejidad de este gran problema, de esa vulneración de derechos humanos; la clave está en conocer su magnitud. Solemos pensar que con castigos o medidas de atención a mujeres que sufren esta violencia vamos a solventar el problema.

¿Y no es así?

-No. Siendo decisivas las medidas, estamos actuando en los efectos y no en las causas. El convenio de Estambul señala claramente que hay que proteger a las mujeres contra los agresores, pero hace especial incidencia en abordar medidas de sensibilización y de prevención.

Tocamientos de nuevo en San Fermín, agresiones en Zarautz, Basauri, Getxo… Los informativos están cargados de estas noticias. ¿Ocurren más o es porque se denuncia más?

-No se deben minimizar los casos. Uno solo ya es motivo para continuar trabajando y debemos de tener en cuenta que los que conocemos son la punta del iceberg. Dicho esto, sí creo que quienes sufren estas vulneraciones al ver un mayor apoyo, conocimiento y concienciación de la ciudadanía, denuncian más. Por eso, las instituciones tenemos una responsabilidad que no podemos ni queremos eludir, y es que los servicios que ofrezcamos estén coordinados de la mejor forma posible. Pero si esto no va acompañado de apoyo social el avance es mucho menor.

En las fiestas de Iruñea han detenido a unos chicos que vendían camisetas y pegatinas promoviendo el maltrato a las mujeres y la Fiscalía, a diferencia de los jóvenes de Altsasu, les ha soltado. ¿Fomentar que se pegue a una mujer por el hecho de serlo no es delito?

Es preocupante que se diseñen productos de este tipo, pero lo más triste es que haya personas que los consuman. Las agresiones se producen en una sociedad que todavía sigue cosificando a las mujeres y valorándolas como objetos sexuales. A pesar de manifestarnos mayoritariamente contra las agresiones se permite en demasiados casos actitudes sexistas que generan un peligroso caldo de cultivo. Es necesario actuar ante cualquier comportamiento intimidatorio o vejatorio hacia las mujeres, aunque se disfrace de broma o de comentario jovial.

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¿HOMBRES FEMINISTAS?

Publicado el 14 Julio 2017 en Feminismos, General, Los hombres ante la igualdad |

José Ángel Lozoya Gómez Miembro del Foro y de la Red de hombres por la igualdad.

Es posible que ser “hombres por la igualdad” (HX=) nos haga feministas, pero llamarnos “hombres feministas” ni siquiera nos hace hombres por la igualdad.

Comparto la necesidad de incorporar la opresión de los hombres por parte del Patriarcado al análisis del mismo que se hace desde los feminismos, y veo la importancia que esta opresión tiene en las políticas públicas que es necesario impulsar, especialmente en el ámbito de la educación y de la prevención de riesgos; pero no participo de la necesidad de compartir el adjetivo “feminista”, que tanta historia atesora en el movimiento de mujeres, ni veo la necesidad de reivindicar nuestro protagonismo en una historia y unos cambios sociales de los que llevamos tan poco tiempo participando.

Creo firmemente en que cualquier mujer tiene derecho a reivindicarse como feminista (aunque ese derecho no la exima de considerar que no basta con ser mujer); pero, con la historia que arrastramos, me parece razonable exigir que los hombres sí tengamos que demostrar hasta qué punto somos igualitarios antes de que algunas feministas nos reconozcan como parte de su movimiento de liberación.

Sé que los HX= hemos tenido que soportar que otros hombres, a los que a veces hemos considerado amigos, nos llamen quintacolumnistas por defender las reivindicaciones del movimiento de mujeres y oponernos a los privilegios masculinos, al mismo tiempo que algunas feministas nos vean como a uno de esos muchos semblantes con los que el Patriarcado demuestra cada día su tremenda capacidad de adaptación a los cambios, logrando que parezca que todo cambia para que todo siga igual.

También he visto que, a fuerza de coherencia en nuestra lucha contra las violencias machistas y los privilegios masculinos, hemos conseguido en unas pocas décadas ir venciendo las resistencias y desconfianzas de aquellas feministas que nos veían como a los mismos perros con distinto collar. Hemos logrado que muchas feministas nos reconozcan como una novedad histórica porque, sin negar nuestra pertenencia al colectivo que disfruta del poder Patriarcal, los HX= hemos declarado nuestra disposición a renunciar a nuestros privilegios y estamos dando pasos en ese sentido. Con ello hemos conseguido que muchas feministas nos reconozcan como actores permanentes y necesarios que han llegado para quedarse; hemos conseguido que se planteen el lugar que ocupamos en la lucha por la igualdad y el tipo de relación que quieren tenercon nosotros.

Hoy son mayoría las que nos ven como cómplices del feminismo, y cada vez son más las que nos consideran sus aliados; este proceso de confluencia a largo plazo es de lo más prometedor, porque un cómplice suele compartir objetivos y a veces llega a ser colaborador necesario, pero siempre es un actor secundario, mientras que un aliado suele ser una suerte de socio con quien es necesario contar, hablar y llegar a acuerdos, en una relación que, aunque no sea entre iguales, es casi de tú a tú. Este diálogo ha dado lugar a cierto reparto de papeles, no siempre explícito, por el que los HX= siempre hemos reconocido que las feministas lideran el cambio social mientras que nosotros dedicamos la mayor parte de nuestras energías a convencer al resto de los hombres de la necesidad de que se incorporen al mismo.

Nuestro movimiento no ha crecido tanto como para pensar que sea necesario alterar el equilibrio logrado. Tampoco debería ser necesario recordar que los HX= seguimos teniendo dificultades para ver muchos de los privilegios que tenemos más naturalizados, porque hemos sido socializados en el machismo y la misoginia, y porque en nuestra vida cotidiana no solemos ser tan coherentes como en nuestros discursos. Los HX= pagamos un precio por alejarnos del modelo hegemónico de masculinidad, pero sería abusivo decir que hayamos sufrido el machismo y la misoginia, que hayamos tenido que soportar lo que la mayoría de las mujeres: que se nos deje de escuchar por ser mujeres, que se nos haya agredido sexualmente hasta en el autobús, que nos hayan enseñado la polla por la calle…

Sabemos además que necesitamos mantenernos siempre en guardia, ser permanentemente críticos con lo que decimos, con lo que pensamos y con lo que hacemos, porque seguimos perteneciendo al grupo de los opresores, seguimos disfrutando de los privilegios estructurales que dependen de la pervivencia del Patriarcado y seguimos siendo vistos como agresores potenciales en muchas situaciones cotidianas.

Por todo esto me cuesta llamarme feminista, y porque me siento cómodo tratando de asumir la responsabilidad que supone seguir experimentando nuevas formas de deconstrucción de la masculinidad, visibilizando algunos de los inconvenientes que se derivan de convertir la masculinidad en el referente de la igualdad entre los sexos, y procurando consolidar un discurso capaz de contrarrestar la influencia neomachista (que aspira a convencer a los sectores más vulnerables de que pueden compensar su pérdida de poder real incrementando el poder de los hombres sobre las mujeres).

No quisiera llegar a confundir los derechos de las feministas con los nuestros. Por eso, y por mucho que me halague que una feminista me considere o me presente como feminista, no me siento legitimado para reivindicar que se me reconozca como tal.

Sevilla, julio de 2017

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